lunes, 18 de octubre de 2010

KRIYA YOGA POR YOGANANDA


AUTOBIOGRAFÍA DE UN YOGUI
PARAMAHANSA YOGANANDA


CAPíTULO 26

La ciencia de Kriya Yoga

La ciencia de Kriya Yoga, mencionada con tanta frecuencia en estas páginas, llegó a ser ampliamente conocida en la India moderna a través de las enseñanzas de Lahiri Mahasaya, gurú de mi gurú. La raíz sánscrita de Kriya es kri, que quiere decir "hacer", "actuar", "reaccionar"; encontramos la misma raíz en la palabra karma, el principio natural de causa y efecto. Así, Kriya Yoga significa: "unión (yoga) con el Infinito por medio de cierta acción o rito". El yogui que sigue fielmente esta técnica se ve gradualmente liberado de su karma, esto es, de la justa cadena de equilibrios entre causas y efectos.

Debido a ciertas antiguas restricciones del yoga, no me es posible dar una explicación detallada de Kriya Yoga en un libro destinado al público en general. La técnica propiamente tal debe ser aprendida a través de un Kriyaban (yogui que practica la técnica de Kriya)autorizado por Self‑Realization Fellowship/Yogoda Satsanga Society de la India. A continuación, bastará tan sólo una descripción general de Kriya Yoga.

Kriya Yoga es un simple método psicofisiológico por medio del cual la sangre humana se libera del anhídrido carbónico y recibe una cantidad suplementaria de oxígeno. Los átomos de este oxígeno adicional son transmutados en energía vital, la cual rejuvenece el cerebro y los centros de la médula espinal. Suspendiendo la acumulación de sangre venosa, el yogui se hace capaz de aminorar o prevenir el desgaste de los tejidos. El yogui ya experimentado transmute sus células en energía pura. Elías Jesús, Kabir y otros profetas fueron maestros en el uso de Kriya, o de una técnica semejante, por medio de la cual ellos hacían que sus cuerpos se desmaterializaran a voluntad.

Kriya es una ciencia antigua. Lahiri Mahasaya la recibió de su gurú, Babaji, quien la redescubrió y clarifico, luego de que se perdiera en la Edad Antigua. Babaji bautizó nuevamente a esta técnica con el simple nombre de Kriya Yoga.

Babaji le dijo a Lahiri Mahasaya:

‑El Kriya Yoga que estoy ofreciendo al mundo por conducto tuyo, en este siglo diecinueve, es una resurrección de la misma ciencia que Krishna dio a Arjuna hace miles de años, y la cual fue conocida posteriormente por Patánjali, Cristo, San Juan, San Pablo y otros discípulos.

Krishna, el profeta más grande de la India, dice del Kriya Yoga en una estrofa del Bhagavad Cita"Ofreciendo el aliento inhalado en aquel aliento que se exhala, y ofreciendo el aliento que se exhala en aquél que se inhala, el yógui neutraliza estos dos alientos, de este modo libera el prana del corazón, y pone la energía vital bajo su control.'" La interpretación de este pasaje es la siguiente: "Al calmar la actividad de los pulmones y del corazón, el yogui obtiene una provisión adicional de prana (energía vital/, la cual le permite detener el desgaste del cuerpo. Asimismo, mediante el control de apana (la corriente de eliminación), contrarresta él los cambios causados por el crecimiento en el cuerpo. De este modo, al neutralizar el envejecimiento y crecimiento de los tejidos, el yogui aprende a controlar la energía vital."

Otra estrofa del Gita dice: "El hombre adiestrado en la meditación (muni llega a ser eternamente libre cuando, al buscar la Suprema Meta, logra retirarse de las distracciones externas, fijando su mirada en el interior, a nivel del punto medio del entrecejo neutralizar las corrientes de prana y apana que fluyen en la nariz y los pulmones; controlar su mente sensoria y su intelecto, y desterrar de sí el deseo, el temor y la ira".

Krishna dice también que él fue quien, en anterior encarnación, comunicó el indestructible Yoga a un antiguo iluminado llamado Vivasvast,quien luego lo pasó a Manú, el gran legislador. Éste, a su vez, instruyó a Ikshwakuel fundador de la dinastía solar de la India. Pasando así de uno a otro, el yoga real fue guardado por los rishishasta la llegada de la era materialista

Entonces, debido a la reserva sacerdotal y a la indiferencia de los hombres, el conocimiento sagrado gradualmente llegó a ser inaccesible.

El Kriya Yoga es mencionado dos veces por el antiguo sabio Patánjaliel mejor y más grande entre los exponentes del Yoga, quien escribió: " Kriya Yoga consiste en la disciplina física, el control mental y en meditar en OM. Patánjali habla de Dios como el Sonido Real y Cósmico de Om escuchado en la meditación. Om es el 'Verbo Creador,' el sonido del motor vibratorio, el testigo de la Divina Presencia. Incluso el principiante en yoga, escucha muy pronto en su interior el maravilloso sonido de Om. Recibiendo este bendito estimulo espiritual, el devoto llega a adquirir la certeza de que está en verdadero contacto con los reinos supernaturales.

Patánjali se refiere por segunda vez al control de la energía vital, o técnica de Kriya, de esta manera: "La liberación puede ser obtenida por medio del pranayama, que se obtiene disociando el curso de la inspiración y la espiración"

San Pablo conoció el Kriya Yoga ‑o una técnica similar‑ por medio de la cual podía desconectar la corriente vital de los sentidos a voluntad, y por ello declara: "En verdad, en verdad os digo, por el gozo que tengo en Cristo, que yo muero diariamente". Retirando diariamente de su cuerpo la energía vital (la cual comúnmente se dirige sólo hacia el exterior, hacia el mundo sensorial, otorgándole, de este modo, una validez aparente), San Pablo experimentaba una verdadera unión yoga con la bienaventuranza eterna de la Conciencia del Cristo. En este estado de bienaventuranza, él tenía conciencia de encontrarse "muerto" o liberado de las ilusiones sensoriales, las cuales constituyen el mundo demaya.

En el estado inicial del contacto con Dios (sabikalpa samadhi), la conciencia del devoto se funde con el Espíritu Cósmico, su energía vital se retira del cuerpo, el que aparece como muerto, rígido y sin movimiento. El yogui está plenamente consciente de la condición de suspensión animada en que se encuentra su cuerpo. Conforme va progresando a estados más elevados del espíritu (nirbikalpa samadhi),comulga con Dios sin presentar rigidez del cuerpo, y en un estado de conciencia normal, aun hallándose en medio del torbellino de sus deberes mundanos.

Kriya yoga es un instrumento por medio del cual la evolución humana puede ser acelerada ‑solía decir a sus discípulos Sri Yukteswar, añadiendo‑: Los antiguos yoguis descubrieron que el secreto de la conciencia cósmica está íntimamente ligado con el dominio de la respiración. Ésta es una contribución inmortal a incomparable que la India ofrece al caudal de los conocimientos humanos. La energía vital, que generalmente es absorbida en la mantención de la actividad del corazón, debe ser liberada en favor de actividades superiores, empleando el método de calmar y silenciar las demandas ininterrumpidas de la respiración.

El Kriya yogui dirige mentalmente su energía vital, haciéndola ascender y descender alrededor de los seis centros espinales (el medular, cervical, dorsal, lumbar, sacral y coccígeo/, los cuales corresponden a los doce signos del Zodiaco, el Hombre Cósmico simbólico. Con medio minuto que la energía revolucione alrededor del sensitivo cordón de la espina dorsal del hombre, se efectúan grandes y sutiles cambios en su evolución; ese medio minuto de Kriya equivale a un año de desarrollo espiritual natural.

El sistema astral de un ser humano, con seis (12 por polaridad) constelaciones internas revolucionando alrededor del sol del ojo espiritual omnisciente, está entrelazado con el sol físico y con los doce signos del Zodíaco. Así, todos los hombres están afectados por un universo externo y otro interno. Los antiguos rishis descubrieron que el medio ambiente del hombre, tanto en la tierra como en el cielo, en ciclos de doce años, nos impulsa hacia adelante en su sendero natural. Las escrituras aseguran que el hombre necesita un millón de años de vida normal de evolución para perfeccionar lo suficiente su cerebro humano, hasta que éste sea capaz de manifestar la conciencia cósmica.

Mil Kriyas practicadas en un lapso de ocho horas y media, le ofrecen al yogui en un día el equivalente de mil años de evolución natural; 365.000 años de evolución en un año. En tres años, un Kriya yogui puede completar, por medio de un autoesfuerzo inteligente, los mismos resultados que la naturaleza alcanza al cabo de un millón de años. El sendero abreviado del Kriya Yoga puede, por supuesto, ser seguido únicamente por yoguis avanzados, quienes, con ayuda de un gurú, han preparado cuidadosamente sus cuerpos y cerebros para resistir el poder generado por las prácticas intensivas.

'° El término bikalpa significa "diferencia, no identificación". Sabikalpa es un estado de samadhi en el cual "existe difaencia"; nirbikalpa es el estado en el cual "no existe diferencia". En sabikalpa samadhi el devoto retiene aún cierto sentido de separación de Dios; en nirbikalpa samadhi toma plena conciencia de su identidad con el Espíritu.


 El principiante en Kriya Yoga hace estos ejercicios sólo de 14 a 24 veces, dos veces por día. Algunos yoguis completan su emancipación en 6, 12, 24 6 48 años. El yogui que muere antes de obtener la completa realización, lleva consigo el buen karma de su esfuerzo en la práctica anterior de Kriya y en su próxima vida se verá impulsado en forma natural hacia su Meta Infinita.

El cuerpo de la persona común y corriente es semejante a una lámpara de 50 watios, imposibilitada para recibir la descarga de mil millones de watios que se genera por la práctica intensa del Kriya. A través de un gradual y regular aumento en la práctica del Kriyael cuerpo del individuo se transforma astralmente día por día, hasta que finalmente está capacitado para expresar y manifestar la potencialidad infinita de la energía cósmica, la primera expresión materialmente activa del Espíritu.

El Kriya Yoga no tiene nada en común con los anticientíficos ejercicios respiratorios enseñados por ciertos desorientados entusiastas de estos métodos. Exagerados esfuerzos por retener el aire en los pulmones, no sólo son antinaturales, sino decididamente inconvenientes. Por el contrario, el Kriyadesde un principio, está acompañado de una sensación de paz, de una apaciguadora tranquilidad y de efectos regenerativos en la columna vertebral. .

La antigua técnica yoga convierte la respiración en mente. Por medio del desarrollo espiritual, nos capacitamos para comprender el hecho de que la respiración no es sino un concepto mental, un acto de la mente: un sueño.

Muchos ejemplos pueden darse de la relación matemática que existe entre la frecuencia respiratoria del hombre y las variaciones en sus estados de conciencia. Una persona cuya atención esté completamente enfocada en el proceso de un argumento intelectual, o tratando de ejecutar una acción de tipo físico, delicada o difícil, respira, de modo automático, lentamente. La fijación de la atención descansa en una respiración lenta; en cambio, las respiraciones rápidas y violentas van acompañadas siempre por estados emocionales dañinos, como el temor, la ira, la concupiscencia, etcétera. El inquieto mono respira a un promedio de 32 veces por minuto, en contraste con el hombre, quien, por término medio, respira 18 veces por minuto. El elefante, la tortuga, la víbora y otros animales notables por su longevidad, tienen una frecuencia respiratoria mucho menor que la del hombre. La tortuga, por ejemplo, que puede alcanzar la edad de 300 años, respira únicamente 4 veces por minuto.

El efecto rejuvenecedor del sueño se debe a que el hombre pierde temporalmente la conciencia de su respiración y de su cuerpo. Cuando duerme, el hombre se convierte en yogui; inconscientemente, celebra noche a noche el ritual yoga de liberarse a sí mismo de la identificación con su cuerpo, fundiendo su energía vital con las terapéuticas corrientes de la región principal del cerebro y los seis subdínamos de los centros espinales. Así, sin saberlo, durante el sueño el hombre se ve recargado por la energía cósmica de la cual depende toda vida.

En el yogui, en cambio, este simple proceso natural se lleva a cabo en forma voluntaria y consciente, en lugar de desarrollarse inconscientemente como sucede, mucho más lentamente, en el durmiente. El Kriya yogui emplea su técnica para saturar y alimentar todas sus células físicas con una luz invulnerable al deterioro, manteniéndolas así en un estado de magnetización espiritual. Al tomar la respiración innecesaria a través de un medio científico, no cae él (durante sus horas de práctica) en los estados negativos del sueño, la inconsciencia o la muerte.

En quienes se encuentran sujetos al dominio de maya o de las leyes naturales, la energía vital fluye hacia el mundo exterior, y las corrientes vitales son disipadas y malgastadas a través de los sentidos. La práctica de la técnica de Kriya invierte el flujo de la fuerza vital, la cual, al ser canalizada por la mente hacia el cosmos interior, se reúne con las energías espinales sutiles, renovando las células del cuerpo y cerebro del yogui con el elixir espiritual aportado por este reforzamiento de la energía vital.

Con la alimentación apropiada, luz solar y pensamientos armoniosos, el hombre es conducido en forma natural, de acuerdo con el plan divino, a una meta de realización espiritual que se encuentra a una distancia de un millón de años. Se requieren doce años de vida normal y saludable para que se produzcan leves refinamientos en la estructura del cerebro, y un millón de años solares son necesarios para que este órgano se purifique en un grado suficiente como para que pueda comprender y manifestar la conciencia cósmica. Haciendo use de una ciencia espiritual, el Kriya Yoguisin embargo, se libera de la necesidad de observar cuidadosamente las leyes naturales por un periodo prolongado de tiempo.

Desatando el cordón de la respiración que ata el alma al cuerpo, Kriya sirve para prolongar la vida y expandir la conciencia hasta el infinito. Esta técnica yoga logra superar la perpetua batalla que existe entre la mente y los sentidos atados a la materia, dotando al devoto de la libertad de reintegrarse a su reino eterno. Él sabe entonces que su naturaleza real no está atada a su prisión física ni a la respiración: símbolo de su mortal esclavitud al aire, a las elementales compulsiones de la naturaleza.

Dueño de su cuerpo y de su mente, el Kriya yogui vence finalmente a su "postrer enemigo", la Muerte.

Y así devorarás tú a la Muerte, que devora a los hombres;

y una vez muerta la Muerte, ya no habrá entonces más fenecer."                          


***

La introspección, o el "entrar en silencio", es un método no científico de tratar forzadamente de separar a la mente de los sentidos, ya que la una se mantiene ligada a los otros por la energía vital. Cuando, durante la práctica de la contemplación, la mente trata de retomar a la divinidad, las corrientes vitales la arrastran constantemente en dirección opuesta, hacia los sentidos. Kriya cotrola la mente en forma directa‑a través de su efecto sobre la energía vital constituye por tanto la más fácil, efectiva y científica vía hacia el Infinito. En contraste con el lento a inseguro sendero de la teología, comparable a una carreta, Kriya puede ser llamada con justicia la "vía aérea" hacia Dios.

La ciencia yoga está basada en una investigación empírica de todos los tipos de ejercicios de concentración y meditación. El yoga capacita al devoto para desconectar a voluntad la corriente vital de los cinco teléfonos sensoriales: la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto. Habiendo alcanzado el poder de desconectar los sentidos, al yogui le es fácil entonces unir su mente a voluntad ya sea con los reinos divinos o con el mundo material. La energía vital ya no le arrastrará más a retornar involuntariamente a la mundana esfera de las turbulentas sensaciones y de los pensamientos inquietos.

La vida de un Kriya yogui avanzado no es afectada por los resultados de sus acciones pasadas, sino únicamente por los decretos de su alma. Las enseñanzas nacidas como resultado de las buenas y malas acciones motivadas por el ego en la vida común, tienen un lento efecto evolutivo mas, para el devoto que ansía remontarse cual el águila, dicho efecto se asemeja al torpe reptar de una oruga.

El método superior de vivir en el espíritu libera al yogui, el cual escapa de la prisión de su ego y prueba la vasta atmósfera de la omnipresencia. La esclavitud de la vida natural es, en contraste, de un ritmo humillante. Al conformar su vida simplemente al orden natural, el hombre no puede exigir de la Naturaleza concesión alguna en cuanto a la aceleración del proceso evolutivo. Aun cuando viva sin cometer error alguno en contra de las leyes que controlan su cuerpo y su mente, siempre necesitará su alma vivir enmascarada durante un millón de años de sucesivas encarnaciones, antes de alcanzar la liberación final.

Los telescópicos métodos del yogui, mediante los cuales éste libera su ser de toda identificación con el cuerpo y la mente en favor de la individualidad del alma, están destinados a aquéllos que se rebelan ante una espera de miles y miles de años. Este dilatado periodo es todavía más prolongado para el hombre ordinario, que ni siquiera vive en armonía con la Naturaleza, y mucho menos con su propia alma, dedicándose en lugar de ello a perseguir artificiales complicaciones y a ofender, tanto en sus pensamientos como en su cuerpo, las dulces normas naturales. Para tal hombre, dos millones de años apenas si bastarían para alcanzar la liberación.

El hombre ordinario, rara vez o nunca se da cuenta de que su cuerpo es un reino, regido por el Emperador Alma, en el trono del cráneo, y dotado de regentes auxiliares que moran en los seis centros o esferas de conciencia, localizados en la espina dorsal. Esta teocracia se extiende sobre una multitud de súbditos obedientes (27 billones de células dotadas de una inteligencia certera, si bien automática, por medio de la cual ejecutan todas las funciones corporales, tales como el crecimiento, las transformaciones y desintegración) y 50 millones de pensamientos básicos, emociones y alternantes variaciones de las fries de la conciencia del hombre, durante una vida que, por término medio, dura sesenta años. Cualquier insurrección aparente de las células del cuerpo o del cerebro hacia el Emperador Alma, manifestándose como enfermedad o como pérdida de la razón, se debe no a la falta de fidelidad entre sus humildes súbditos, sino al mal use que, ya sea en el pasado o en el presente, el hombre ha hecho de su individualidad o libre albedrío, el cual le fue dado simultáneamente con un alma, y del cual jamás será privado.

Identificándose con un ego mezquino, el hombre da por sentado que es él quien piensa, siente, digiere los alimentos y se conserva en vida, sin admitir nunca por medio de la reflexión (un poco de ella bastaría) que en su vida ordinaria no es más que un muñeco, un autómata de sus pasadas acciones (karma), de la naturaleza y de su ambiente. Las reacciones intelectuales, sentimientos, estados de ánimo y hábitos de cada individuo, no son sino los efectos de causas pretéritas, ya sea de esta vida o de otra anterior. No obstante, por encima de todas estas influencias, se yergue, majestuosa, el Alma. Desechando las verdades temporales y libertades transitorias, el Kriya yogui va más allá de toda ilusión, hasta descubrir su verdadero ser. Todas las Escrituras establecen que el hombre no es un cuerpo corruptible, sino un alma viviente, y Kriya le ofrece el medio para que compruebe esta verdad de las Escrituras.

Shankara, en su famoso libro "Cien Aforismos", dice: "El ritual externo no puede destruir la ignorancia, porque ambos no son mutuamente contradictorios. Únicamente el conocimiento directo destruye la ignorancia... El conocimiento no puede surgir por otro medio que no sea la investigación de: ¿Quién soy? ¿Cómo se formó el mundo? ¿Quién lo hizo? ¿Cuál es su causa material? Ésta es la clase de investigación referida". El intelecto no tiene respuesta para estas preguntas; de aquí que los rishis desarrollaran el Yoga como sistema de investigación espiritual.

El verdadero yogui, refrenando sus pensamientos, su voluntad y sus sentimientos de las falsas identificaciones con los deseos corporales, y uniendo su mente con las fuerzas supraconscientes que moran en los santuarios de la espina dorsal, vive en el mundo como Dios lo ha dispuesto; no se siente impelido por los impulsos del pasado ni por nuevas motivaciones, nacidas de la insensatez humana. Así, el yogui recibe la realización de su Deseo Supremo. A salvo en el refugio final del inextinguible y bienaventurado Espíritu.

Refiriéndose a la certera y metódica eficacia del yoga, Krishna elogia al yogui que aplica sus técnicas, en las siguientes palabras: "El yogui es más grande que los ascetas dedicados a la disciplina corporal, más grande incluso que quienes siguen la senda de la sabiduría (Gnana Yoga/ o de la acción /Karma Yoga/; ¡sé tú, oh discípulo Muna, un yogui!".

Kriya Yoga es el verdadero "rito del fuego", frecuentemente ensalzado en el Cita. El yogui arroja todas sus aspiraciones humanas en un fuego monoteísta, consagrado al Dios incomparable. Ésta es realmente la verdadera ceremonia yoga del fuego, en la cual todos los deseos pasados y presentes se convierten en el combustible que alimenta el amor divino. La última llama consuma el sacrificio de toda insensatez humana, y el hombre se ve libre de toda escoria. De sus metafóricos huesos ha sido desgarrada toda la carne voluptuosa, y su esqueleto kármico ha sido blanqueado por el antiséptico sol de la sabiduría; limpio por fin, ya no puede ofender al hombre ni al Creador.

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