martes, 12 de octubre de 2010

Kula y shivaísmo de Cachemira

Kula y shivaísmo de Cachemira
 Aunque suele entenderse como una escuela concreta, kula es un termino genérico que abraza un gran numero de tradiciones tántricas.

El shivaísmo no-dual de Cachemira, también conocido como trika, es una síntesis de al menos cinco formas diferentes de tantrismo: krama (lit. secuencia), el trika (lit. triada), el kula (lit. familia), el spanda (lit. vibración) y la pratyabhijña (lit. reconocimiento), aunque las primeras se originaron fuera de Cachemira y las dos últimas son originales de esta región. Rastreando en las escrituras shivaítas, llamadas agamas, encontramos los orígenes delkrama, el trika y el kula. Los dos primeros son sistemas específicos tántricos, aunque sus orígenes históricos en los agamas son algo difusos. Aunque suele entenderse como una escuela concreta, kula es un termino genérico que abraza un gran numero de tradiciones tántricas, cada una con sus divisiones secundarias. Además, la palabra kula también se refiere a un método especial o kula-prakriya que incluye el uso de carne o alcohol como ofrendas. 

El kula está relacionado con el culto a las yoginis, los espíritus femeninos que rigen los distintos niveles cósmicos. A menudo se las representa como espíritus de apariencia terrible y aspecto salvaje, bebedoras de sangre con el pelo desgreñado que lucen girnaldas de calaveras y con cinturones de los que cuelgan manos cortadas. Estos espíritus brotan del corazón de la divinidad central, Rudra / Bhairava (Shiva), y se extienden por todo el universo formando una red.

Solo los ascetas más rigurosos, los portadores de la calavera (kapalika). realizaban el culto de las yoginis, frecuentando los crematorios y viviendo al margen de las convenciones sociales. El objetivo de estos iniciados era conseguir atraer a los grupos de yoginis para que compartiesen con ellos sus poderes mágicos y sus conocimientos secretos. Alcanzaban su objetivo ofreciendoles carne, alcohol, y en los casos más extremos, a través de ritos en los se utilizaban la mezcla de los fluidos sexuales masculinos y femeninos que se obtienen durante el acto sexual. El momento más propicio para estas invocaciones era la catorceava noche de luna menguante, y el lugar mas auspicioso los crematorios.

 
El lingam sagrado de Shiva

Las yoginis se encarnaban en mujeres, sobre todo en niñas entre los 12 y 16 años, que vivían cerca de los lugares de poder, o en mujeres intocables, o nacidas como yoginibhus, según un método de concepción ritualizado. Aunque el numero de yoginis puede ser innumerable, cada una pertenece a una familia o clan (kula), regida por un poder femenino de orden superior que engloba y define las características comunes del clan. Existen hasta 63 familias de yoginis, pero el culto se ocupa fundamentalmente de ocho familias de madres: Brahmi, Mahesvari, Kaumari, Vaisnavi, Indrani, Varahi, Camunda yMahalasksmi. En el momento de la iniciación el adepto entra en trance y deja caer una flor en un circulo o mandala dividido en ocho segmentos asignados a cada una de estas familias. Según el segmento donde caiga la flor se le asigna al iniciado la familia correspondiente. Para cumplir el culto káulicodeberá encontrar una yogini miembro de su misma familia y buscar su aceptación, para compartir con ella sus poderes y conocimiento esotérico. 

Aunque este kula inicial era más extremista, modera sus practicas con el transcurso del tiempo, sublimandose e interiorizandose de modo que se vuelve asequible también para el cabeza de familia. Kula no solo significa familia o clan, sino que también significa "cuerpo", y por extensión "cuerpo integral, totalidad"; es decir, el cuerpo integral de la energía femenina o shakti. El adepto, mediante estos rituales aspira a la fusión con el cuerpo total de la energía a través del segmento que le ha sido asignado durante la iniciación. Además, hay una interiorización de estas divinidades, y las ocho familias son identificadas con los ocho componentes del cuerpo sutil: los cinco elementos a través de los que se realizan las percepciones sensoriales (espacio/oido, aire/tacto, fuego/vista, agua/gusto, tierra/olfato), el intelecto (buddhi), el hacedor del yo (ahamkara) y la mente (manas). Como se indicaba antes, la deidad central de la cual emanan las familias de yoginis se identifica con el espíritu inmanente, idéntico a Shiva, que mora en el corazón de todos los individuos. De esta forma, el cuerpo del adepto deviene en templo, porque las deidades residen en el mismo cuerpo, siendo los sentidos los altares donde residen estas divinidades.

A nivel microcósmico la identificación de los sentidos con los dioses es una constante en diversas escuelas tántricas que buscan la sacralización de los sentidos, pero no para caer en un hedonismo fácil, sino para acceder a estados más elevados de conciencia que permitan superar las limitaciones propias de la individualidad cotidiana. Se puede encontrar también esta tendencia en la misma literatura védica: los sentidos controlados son dioses que permiten disfrutar de todos los placeres y hacen que el individuo que no se vea sometido a su capricho alcance el objetivo deseado. En sentido opuesto, los sentidos pueden desbocarse convirtiendose en demonios o asuras que esclavicen al individuo llevandole a su perdición.

 
La sensual senda del gozo (ananda).

En el kaulismo más antiguo los ritos sexuales con la duti, la mensajera del guru y la única que puede transmitir el conocimiento al discípulo, se hacían sobre todo para obtener substancias de poder; es decir, la mezcla de los fluidos sexuales procedentes del acto sexual, (incluida sangre menstrual en ritos muy extremos). Estas sustancias eran ofrendadas a las divinidades o consumidas a fin de obtener los poderes que encierran. En el kaulismoposterior más moderado, el centro de la atención se desplaza hacia el mismo orgasmo y no la sustancia, como una forma de expandir la conciencia que anula el ego del adepto. Por lo tanto, en el kaulismo el rito sexual no es simplemente una forma de producir substancias, sino que se busca una elevación o intensificación de los estados de conciencia mediante el contacto sexual ritualizado. Las Devis (diosas) se convierten en diosas de los sentidos que se manifiestan en las sensaciones. Cuando el hombre es arrebatado por el placer, las diosas privan al hombre de su entendimiento y se convierte en su juguete. Por el contrario, cuando contempla el placer como un objeto de meditación y elimina la identificación con el yo, entonces las sensaciones dejan de parecerle como cosas que vienen de fuera, de estímulos externos, y se da cuenta que no son sino formas de la conciencia interior, rayos que emanan de la divinidad central que reside en la caverna de su propio corazón. Esta percepción interiorizada del placer es ofrecida a las yoginiscomo el néctar, o la substancia sutil sacralizada, de este sacrificio interior. Las yoginis satisfechas con esta ofrenda se reabsorben en la identidad transcendental del Kulesvara.

El krama es un forma de culto kaula relacionado con la diosa Kali. Krama significa secuencia y en esta forma de culto se adora a los grupos de deidades de una forma secuencial que las relaciona con las distintas fases de un acto de percepción. Una serie de divinidades son adoradas como fases de la pulsación cíclica del conocimiento: emisión, mantenimiento, contracción y la cuarta fase innombrable que abarca y transciende a las otras tres. La emisión se refiere al acto de aprehensión o captación del objeto de la percepción a través de los sentidos. El mantenimiento es la percepción actual del objeto exterior, mientras que la contracción se refiere al cese de esta percepción que deja en la mente unas trazas o restos (vasana) que constituirán la base para el recuerdo de esa percepción. La cuarta fase, la innombrable, se refiere a la disolución de todo el proceso en la conciencia no-dual, ilimitada, que forma un autentico sustrato de toda realidad. Otras tradiciones añaden una quinta fase y también una forma paralela de culto, como preludio al culto de la innombrable, que integra un sistema de 64 yoginis adoradas en cinco etapas que será adoptada por el shivaísmo de Cachemira. Se trata de producir un ritual que relacione la secuencia imperceptible con la secuencia perceptible del culto.

Las enseñanzas del krama sobre la secuencia perceptiva como forma de adoración combinan bien con las enseñanzas del spanda, que quieren mapear la pulsación de la conciencia no-dual con la secuencia perceptiva del sujeto individual. Combinando las enseñanzas del krama con el spanda se describe la pulsación del conocimiento a través de sus tres fases de emisión, mantenimiento y contracción. La cuarta fase, llamada la innombrable, representa a la masa radiante de conciencia pura que emite sin cesar una red de rayos que configuran la realidad manifestada. 

Otra de las corrientes del no-dualismo de Cachemira, la pratyabhijña, sostiene que el hombre ha olvidado su autentica naturaleza idéntica con Shiva y que sólo consigue la liberación cuando se reconoce en el espejo de la conciencia ilimitada. No se trata de llegar a ser algo, sino de reconocer lo que ya se es y se ignora por los efectos de las potencia de Maya. Cuando el hombre toma conciencia de que todo el universo no es sino una parte de sí mismo, se convierte entonces en el señor de la creación (pati) y no en su esclavo o pasu (bestia).

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